
En esta playa te declaro mi amor; en este mar inmortalizo tu belleza ¿prefieres fondo caribeño o leones a tu pies, mi amor?; aquí por cinco lucas -además- te ofrezco un paseo en bote; y si tenemos suerte uno a caballo. Aquí te río, aquí me ríes, aquí los niños ríen; ¿te enseño a nadar?, no tengas miedo, mi amor. En este mar disfrutamos chévere con la arena; aquí no se construyen castillos, aquí se perforan las playas; aquí se esculpen sirenas tetonas que las olas derriten. En este trozo de mar -por si fuera poco, mi vida- se come rico, ¿un cebiche de pescado negro a cinco soles, mi amor? -que más da, si el médico dice que trae más omega; cachitos a un sol, bien calientitos de una panadería rodante; sanguchitos de pollo -eso si- con mayonesa dudosa. En esta arena, mi vida, no hay bikinis que cubren cuerpos anoréxicos; aquí la generosidad somática es la norma; aquí mi short pichanguero de los sábados es mi ropa de baño del domingo, aquí mi calzoncillo es tanga, ¿te cubro con la toalla para que te cambies?; aquí que importa si me baño en jeans y medias; en este mar democrático, hasta "Firulais" es libre; aquí tus tallarines rojos con salsa huancaina saben un poquito más rico, ¿será la bruma marina, mi amor?; aquí la chelita está fresquita enterradita en la arena; aquí mi vida, todos somos iguales bajo el sol...