Dos categorías: Perros grandes y medianos desde rottweilers, dogos, dálmatas hasta bulldogs, beagles o cockers corren 4.2 km, practicamente una vuelta al Pentagonito; perros pequeños como pequinés, shih tzu o chihuahua corren 1.5 km. De los casi 1500 convocados, muy pocos terminaron la ruta. El primer y segundo puesto a nivel general fueron dos rottweiler.
Sin embargo, la fiesta fue la congregación de todas las razas todas... y sin broncas, ni peleas, pura curiosidad canina. La vedette, un perro bulldog especialista en jugar skateboard; el show, los perros amaestrados; lo conmovedor, un perro pequinés de nombre Princesa (si recuerdo bien) hace dos años en silla de ruedas corriendo la perrotón.
Pero la aventura recién allí empieza. La única posibilidad es tomar un tour en camionetas que surcan por tres días los salares y las punas. El frío en la noche, el sol en el día, la falta de oxígeno todo el día, la dificultad para la digestión, los vasos capilares de la nariz dilatándose hasta casi reventar si no fuera por los mocos, la sequedad de los labios, el saltimbanqui de la ruta, y sin embargo... la inmensidad del salar, los prehistóricos cactus de la Isla Pescado, el árbol de piedra, la laguna colorada, la laguna verde, los gayseres, los volcanes y las cordilleras blancas, todo lo hacen más fácil, más lindo...
Quizás no hubiera demasiada diferencia entre Marilyn Monroe y Lenny Bruce si examináramos sus ataúdes.
Quizás no hubiera demasiada diferencia entre la Casa Blanca y el Salón del Pueblo si contáramos sus ventanas.
Quizás no hubiera demasiada diferencia entre Raquel Welch y Jerry Rubin si oyéramos el latido de sus corazones.
Quizás no hubiera demasiada diferencia entre Eldrige Cleaver y la Reina de Inglaterra si embotelláramos sus lágrimas.
Quizás no hubiera demasiada diferencia entre Manson y El Papa si apretáramos sus sonrisas
Quizás no hubiera demasiada diferencia entre Rockefeller y tú si os oyéramos cantar
Quizás no hubiera demasiada diferencia entre tú y yo si mostráramos nuestros sueños
Todos somos agua de diferentes ríos …Por eso es tan fácil encontrarse
Todos somos agua en este vasto, vasto océano …Algún día nos evaporaremos juntos
(Yoko)
Cusquito, shongo sua. El regreso después de casi diez años; a recorrer sus empedrados recodos; a perderse por sus calles serpentinas; a recobrar los buenos recuerdos; abrazar viejos amigos; a recordar aquel primer viaje de todos los viajes que luego empecé a realizar; a encontrarse con la aventura; y por circunstancias especiales a decidir sobre las emociones. Fotografiando Cusquito, las Salinera de Maras y Písac.
La cofradía de Los Negritos de Huánuco es una expresión artística popular que se se remonta a la época colonial cuando esclavos negros eran traídos del África para realizar trabajos rudos en las haciendas de Huánuco. La tradición sostiene que viviendo en esclavitud, sólo eran permitidos de celebrar y danzar los días de Navidad donde los negros se ataviaban de plumas arrastrando sus cadenas en un baile de saltos y piruetas. Un dato más que refuerza la idea de celebrar en diciembre, es la abolición de la esclavitud dada a inicios de dicho mes donde se cuenta que diversas cuadrillas de negros salen a las calles a bailar tal como lo hacían en Navidad. Esas diversas cofradías de negros han sido la base para las actuales cofradías de negros que existen actualmente en todo Huánuco y en Lima con la posterior migración ocurrida a mediados del siglo pasado. Cada cofradía de negros tiene su particularidad. La cofradía de Negros de Tomayquichua -pueblo a 15 km de la capital- es una de las más vistosas, cadenciosas, cautivadoras y contagiantes.
Colina verde a un lado (claro si es temporada de lluvias) y celeste mar al otro. Costa de arenas inundada de cangrejos colorados. Caleta de pescadores y viejo emporio petrolero; aquí se perforó el primer pozo del país y América del Sur. Menos bullicioso que Máncora,es Zorritos. Por si fuera poco, permite la fotografía de escenarios cálidos y macros de aves, insectos, reptiles y crustáceos que pululan por sus costas.
Zombi o zombie, dícese de aquel muerto que es resucitado por los vudús para su servicio. Sin embargo, desde 1968 cuando apareció "La Noche de Los Muertos Vivientes" de George Romero, el concepto de zombi cambiaría diametralmente y se instalaría en la cultura popular. Muertos en vida de lento andar pero gran voracidad y sin control que buscan comer cerebros o carne humana se convierten en una plaga de proporciones apocalípticas. Desde el 2010, la plaga zombie invade Lima. No son sólo muertos vivientes sino personajes conocidos que amplian y recrean el universo zombie: Chapulín Colorado zombi, Hombre Araña zombi, Papa Noel zombi, Jesucristo zombi (apropo no sólo el primer comunista sino también el primer zombi. Pero tampoco son sólo zombis sino se encuentra la resistencia humana: militares y escuadrones anti-zombies que permiten espontaneos enfrentamientos en las calles. Un juego que a no pocos sorprende y disgusta. Sesión de fotos de putrefactos muertos vivientes que tomaron por algunas horas las calles de Miraflores.
Porque el día de los muertos no sólo es llorar la no-presencia del difunto; significa reencontrarse con el que partió al más allá para conversar, para reír, para recordar, para comer y para bailar mientras el alcohol rompe la barrera entre la vida y la muerte. De allí las viandas y las fritangas al compás de melodías provenientes de arpas ayacuchanas confundidas a la vez con saxofones huancaínos y flautas orientales.


